En mi post anterior hablo del circo del TED con cierta imprecisión, de forma que Isabel Iglesias, José Calvo y Gonzalo Martín no han tardado en saltar. Sirva esta nota breve como reflexión adicional que matiza la anterior y reconocimiento a sus aportes.

El problema no es el formato de TED: las charlas cortas nos ofrecen un insight a temas nuevos y son la forma más breve de saber si un tema sobre el que queremos aprender nos interesa suficiente para investigarlo en profundidad.

El problema es que la explotación económica intensiva de la marca TED fuerza a quienes controlan el invento a hacer ciertas concesiones: aceptar ponentes nuevos que quizá son menos interesantes/menos relevantes, o abrir una rama de libros en la que publican a autores que son tildados abiertamente de charlatanes, lo cual sin duda conlleva un deterioro de la marca que se desea explotar.