Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

The Atlantic:

Like their wild cousins, farmed salmon come in a spectrum of pinks and oranges, depending on diet. But it’s the farmers—not the food chain—who determine the salmon’s color.

Since farm-raised salmon live in a pen, they’re fed kibble made from a hodgepodge that might include the oil and flesh of smaller fish (e.g. herring and anchovies), corn gluten, ground-up feathers, soybeans, chicken fat, and genetically engineered yeast.

An essential ingredient in these pellets is astaxanthin. Sometimes it’s made “naturally” through algae or pulverized crustaceans; other manufacturers synthesize the compound in a lab, using petrochemicals. While astaxanthin provides the salmon with some of the vitamins and antioxidants they’d get in the wild, salmon health isn’t the selling point.

It’s the “pigmenting,” to use feed industry parlance, that really matters, letting salmon farmers determine how red their fillets will be. (Thanks to a 2003 lawsuit, they have to alert customers to the fact of “added” coloring.)

Si asumes que una gran parte del salmón que consumes es de piscifactoría, entonces has de asumir que su color salmón es debido a colorantes.

De parte de New Yorker:

Varicela y movimiento antivacunas

«Si unes las ronchas se puede leer “mis padres son tontos”».

Para que no todo sea mensaje fácil, un artículo que habla sobre el impacto de las campañas de promoción de vacunación. O mejor dicho, sobre su nulo impacto:

The data indicate that “pro-vaccine messages do not always work as intended and that the effectiveness of those messages may vary depending on parental attitudes toward vaccines.” In fact, there was “little evidence that messages emphasizing the risks of vaccine-preventable diseases were effective in promoting vaccination intent.

Ouch :(

Los meteorólogos y la marmota

Veo este titular y entradilla en la portada de un periódico que no nombraré (y mucho menos enlazaré aquí habida cuenta de que forma parte de AEDE, más información sobre los motivos para este rechazo en la web de Coalición Pro Internet).

Por una parte, éste es el problema de los periódicos: la reiteración en la colección de no-noticias facilonas, consumibles y repetitivas (esta en concreto, cada año es igual). Si la portada de un periódico la podemos construir programando posts en un WordPress que se publiquen a lo largo del año cumpliendo efemérides, la crisis del periodismo no es culpa de la piratería.

Pero no puedo dejar de hacer mención a los meteorólogos mencionados por el periolisto en una clara búsqueda de aval experto (sesgo de autoridad): dicen los meteorólogos que la marmota no ha demostrado talento para predecir el tiempo. Y claro, hay que preguntarse por qué ni los meteorólogos ni el periodista han desarrollado la capacidad de no señalar lo obvio y dedicar su valioso tiempo (y espacio, que cada pixel hay que optimizarlo como si fuera terreno en primera línea de playa) aportando información valiosa.

Y todo esto, claro, me pasa por tonto. ¿Quién me manda a mí abrir la portada de semejante web?