Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

De parte de New Yorker:

Varicela y movimiento antivacunas

«Si unes las ronchas se puede leer “mis padres son tontos”».

Para que no todo sea mensaje fácil, un artículo que habla sobre el impacto de las campañas de promoción de vacunación. O mejor dicho, sobre su nulo impacto:

The data indicate that “pro-vaccine messages do not always work as intended and that the effectiveness of those messages may vary depending on parental attitudes toward vaccines.” In fact, there was “little evidence that messages emphasizing the risks of vaccine-preventable diseases were effective in promoting vaccination intent.

Ouch :(

Los meteorólogos y la marmota

Veo este titular y entradilla en la portada de un periódico que no nombraré (y mucho menos enlazaré aquí habida cuenta de que forma parte de AEDE, más información sobre los motivos para este rechazo en la web de Coalición Pro Internet).

Por una parte, éste es el problema de los periódicos: la reiteración en la colección de no-noticias facilonas, consumibles y repetitivas (esta en concreto, cada año es igual). Si la portada de un periódico la podemos construir programando posts en un WordPress que se publiquen a lo largo del año cumpliendo efemérides, la crisis del periodismo no es culpa de la piratería.

Pero no puedo dejar de hacer mención a los meteorólogos mencionados por el periolisto en una clara búsqueda de aval experto (sesgo de autoridad): dicen los meteorólogos que la marmota no ha demostrado talento para predecir el tiempo. Y claro, hay que preguntarse por qué ni los meteorólogos ni el periodista han desarrollado la capacidad de no señalar lo obvio y dedicar su valioso tiempo (y espacio, que cada pixel hay que optimizarlo como si fuera terreno en primera línea de playa) aportando información valiosa.

Y todo esto, claro, me pasa por tonto. ¿Quién me manda a mí abrir la portada de semejante web?

Escribiendo un comentario en Criticidades he recordado una grandísima canción de Triana: Ya está bien.

Todos pretenden saber y decir
lo que piensa usted
con elegantes palabras
y el gesto duro a la vez

y queremos elegir
y que nadie diga más
el rumbo que lleva a la orilla
de la libertad
.

Ya estaba bien entonces, y ya está bien hoy. Y este yaestarbien incluye a ciertos partidos capacitivos que con gesto duro y revoltosa labia pretenden arrojarse para sí mismos el papel de luz y guía del universo, el rol de ser quien — hoy como siempre — nos diga desde arriba y con superioridad dónde está el rumbo que lleva a la orilla de esa cosa que ellos llaman libertad. Curiosamente, dicen que para eso hay que darles a ellos todo el poder para rehacer — constituir — todo desde cero. Curiosamente, libertad es darles poder para constituir todo desde cero.

Vamos, lo que siempre y en todas partes han escogido los «libertadores», lo cual hace del diagnóstico capacitivo algo entre poco y nada sorprendente. Da para enarcar cuando menos una ceja. Y no, desde luego no esa ceja.