De las carnicerías a las tiendas de ropa, pasando por fruterías y verdulerías. Que alguien me explique eso de que una canción de hace ya quince años, que tampoco daba pa más ya en el día en que apareció, sea la más repetida por emisoras de todo signo y condición. Me moriría de la rabia si no fuera porque en aquellos tiempos tuve una buena amiga que era lo que la Imbruglia habría podido ser, o lllegar a ser, si hubiera sido guapa de verdad mientras todo dios se deshacía ante Torn. Pero, hostias, qué coñazo y que de todo ante el (ab)uso insaciable de una canción que tampoco daba pa ná ni siquiera en su tiempo. Que digan lo que quieran, pero esto es tristérrimo. No es que el pop fuera gran cosa, pero ha queao pa menos aún.