Cantat lo hizo mal, pero si un sistema penal prevé la reinserción no vale condenar al ostracismo a alguien ya bastante roto, prohibiéndole cantar de por vida. O quizá sí, quizá el viento debería llevar a Noir Désir más allá de unas fronteras nacionales y todo silencio impuesto legalmente que se traduzca en silencio real debería estarles bien empleado por someterse, en un mundo global, al arbitrio de un tribunal excesivo; aunque quizá no sea tan sencillo burlar esa realidad.