Paguen justos por pecadores, la subida de impuestos no ha gustado a (casi) nadie, y me incluyo entre los descontentos, por mótivos eminentemente prácticos: subir los impuestos es un suicidio.

De lo más divertido de todo esto ha sido ver a personas que se autodefinen «de izquierdas» y que llevan un año y pico yendo a todas las manis habidas (e irán próximamente a todas las por haber) para pedir más Estado (más pensiones, más funcionarios, etc.) criticando enardecidamente la subida del IVA y la del IRPF. Vaya, de repente descubren que son de izquierdas para las maduras, pero no para las duras. Más Estado es más Estado: y éste se sostiene con impuestos.

¿Por qué se quejan? Quizá porque mola mucho que los demás («los ricos», «los empresarios», etc.) paguen más impuestos, para que podamos tener nuestra opo y nuestra vida gratis. Pero nada es gratis, queridos, nada es gratis.