Leemos en el El País:

La contratación indefinida sigue a la baja respecto a 2011, pese a la reforma labora

Más allá del uso de la semántica de combate, llamando indefinidos a contratos que no tienen un pelo de indefinidos, me pregunto: ¿todo lo que importa es que el contrato se llame indefinido? ¿Nada importan las condiciones reales? Yo creo que lo relevante es lo segundo. Así que get over it: no hay contratos indefinidos aunque se llamen así. Pero es que no es tan malo como lo pintan: a todos nos gusta tener estabilidad, pero el blindaje de los contratos conduce a infelices jaulas de oro, es mucho mejor que el contratado sea siempre consciente de que no tiene que tragar con ningún empleo, que siempre hay otra forma de buscarse la vida.