Gonzalo lleva un par de días inquieto con el tema de los «favoritos» en Twitter. En primera instancia ya le dije que era consecuencia de las prisas y el no tener tiempo (en el momento de ver el mensaje) para leer el enlace adjunto.

Pero hay más. Favorito es un término muy extendido, pero inexacto en el uso que se hace de él en Internet. Usain Bolt es favorito en una carrera, y Anand es favorito en un torneo de ajedrez; un tuit no es favorito de nada (a menos que sea un casposo concurso de blogs al que a estas alturas ya sólo se presentan tuiteros, claro). En realidad, el término inglés favourite debió incorporarse a la rutina internetera como preferido.

Por preferido nos vamos acercando a la realidad: los tuits «favoritos» tienen estrella. Como los marcadores que conservamos para visitar frecuentemente en el navegador, o el correo que marcamos importante en clientes de correo como Thunderbird (libre) o GMail (privativo).

El uso que cada cual hace de la herramienta y su función puede ser muy diferente, pero conceptualmente es más probable que un tuit con estrella acabe siendo enlazado-presentado tomado como ejemplo o aporte que aquello que se retuitee, como sugiere Sonia.

Y podemos debatir si el retuit te da difusión instantánea y una mayor puerta de entrada a un cierto contenido o si eso de generar contenido imprevistamente valioso en Twitter es la principal trampa de esa herramienta. Formalmente, podría parecer que es abrir otra reflexión… pero es posible que éste sea realmente el origen de la inquietud en torno a los favoritos. Y ciertamente vale la pena pensar en ello.