Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

En la vecina calle de Ramón Estomba, también aquí en Atahualpa, encontramos la siguiente pintada que nos resulta vagamente familiar:

Alonso & Martínez, Ltda.

Llegados a este punto no sabe uno si felicitar al gallego por percibir con adelante el chanchulleo constante (e ilimitado, en este caso) que iba a mover la ciudad que dejaba atrás o compadecerlo por lo frustrado del otrora vigoroso anuncio («VENDO») que acompaña al desvaído logo, convertidos ambos en mera declamación retórica con pocas (o ninguna) esperanzas de seguir cumpliendo la función para la que fueron diseñados.

El barrio de Atahualpa, donde se encuentra la casa Escardó, tiene su propia web, que no es un somos Atahualpa, sino una web museo en la que uno puede descubrir que el 16 de agosto de 1868, y según «La tribuna» publicaba un par de días después:

«se hincó la piedra fundamental del pueblo Atahualpa, en las cercanías de la capital y en uno de los puntos más pintorescos de esas deliciosas campiñas, que son el punto de reunión y de recreo de nuestra sociedad elegante».

Y tan elegante, y es que según testimonio de un vecino memorioso del barrio, sr. Héctor Facio:

«Lo más lindo del barrio Atahualpa era pasear en bicicleta en verano a eso de las 11 de la mañana, las chicas abrían las ventanas y se sentaban a tocar el piano y se sentía a media cuadra, porque era un silencio.»

Ah, nos quedará saber si eso era antes o después de la fundación de Los Yuyos, uno de los boliches más conocidos de todo Montevideo, con más de un siglo de historia, pues fue fundado en 1906, y que también se encuentra en este barrio.

Los yuyos, hacia el año 1925

En la foto, Los Yuyos, hacia el año 1925.