¿Por qué sabemos que en España apenas quedan franquistas?

¿Les gusta la pregunta? Hoy vamos a intentar elucidar la respuesta. Primero esbozando una corta, y luego argumentando la misma para extenderla en una respuesta larga.

Al grano con la respuesta corta: gracia a la estrategia de comunicación de Podemos sabemos que en España apenas hay franquistas.

¿Sorprendido? Espero que no, porque sólo hemos comenzado. Vamos a por la respuesta larga.

Podemos es un partido populista clásico que deliberadamente evita posicionarse en cualquier tema ante el que exista división de opiniones. Ante cualquier tema espinoso, contestarán con evasivas y/o saliendo por la tangente. Recuerden cuando se negaron a posicionarse en el tema de la ley del aborto, o cómo a diferencia de la gran totalidad de partidos españoles de inspiración comunista no hablan abiertamente ni de república, ni del himno de Riego, ni de la bandera tricolor.

Todos esos temas son temas sobre los que existe una evidente división de opiniones en la sociedad española, y Podemos evita mojarse para no ofender a nadie, ni siquiera a aquellos más alejados de su ideario.

Sin embargo, ahí tenemos esa obsesión constante con sacar a brillar a Franco, que afortunadamente lleva más de cuarenta años bajo tierra. Y la única explicación razonable es que ellos saben, tan bien como cualquiera de nosotros, que apenas nadie se siente franquista en la España de 2017, y que al posicionarse duramente en contra de una dictadura con la que ya no se representa nadie no corren riesgos: hacen un guiño a su público más fiel sin ofender realmente a los demás porque estos últimos tampoco se sienten franquistas. Y si se ofenden por la comparación, pues más fácil: al fin y al cabo, como buen partido populista, están esperando esa reacción para lanzar la confirmatoria («¿veis cómo sí que son franquistas?») que les permita diferenciar al pueblo del no-pueblo, a la gente de la casta, a los buenos de los malos.