Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Hay algo de incoherente en criticar denodadamente un modelo para abrazarlo pero con la boca pequeña mientras te reivindicas como «lo mejor que este nuevo modelo podía ofrecer». En fin, hay algo decididamente esquizofrénico en la presentación que el Huffington Post hace de sí mismo (y tiene mucho de revival, si seguimos retrocediendo, vamos a necesitar pantalones de campana y monturas a lo Lennon/Potter, aunque no necesitemos cristales graduados). También hay algo decididamente caníbal en el modo en que los demás medios lo atacan. Personalmente, es una reflexión que debieron hacer hace ya varios años.

Sin embargo, y a la luz de unos comentarios de Jeff Jarvis que recoge Gonzalo Martín, yo me he acordado de uno de los temás acústicos más bonitos que oyeron (y oirán): Change de Blind Melon, uno grupo noventero con aires hippies y letras emocionantes. El malogrado Shannon Hoon cantaba:

«They’ll all look at me and say, and they’ll say,
“Hey look at him! I’ll never live that way”.
But that’s okay,
they’re just afraid to change.»

Tan sólo están asustados del cambio. Les dejo con el videoclip de esta joya del 93.

En la estrofa final, con la misma estructura, cambia el verso para decir «when life is hard, you have to change».

Gonzalo Martín en un comentario a Error 500:

Como ambos son un poco luditas, tienen la nostalgia de donde lo escrito era símbolo de la autoridad y la selección. Eso ha desaparecido, lo escrito, narrado o visualizado es todo y por cualquiera. Ergo, el no lector, el de poco interés real, con los grados que se quiera sigue necesitando su marca particular, aunque ahora parezca que es más interesante y elevado porque tiene un Flipboard y… ¡agrega El País!

Pregunta para el lector: ¿quiénes son los luditas?

  1. Los periodistas
  2. Los lectores que acuden a los periodistas desesperadamente
  3. Todas las anteriores son correctas

Me encanta Xkcd, eso es todo menos un secreto. La última frikada es divertida, la extrapolación del uso de «blog» y «tumblr». Más allá de que Tumblr diga ser lo que quizá no sea (interesante post-conversación en lo de Bianka), lo que me llama la atención es otra cosa.

No creo que el ascenso de Tumblr sea algo nuevo. Este blog comenzó llamándose tumbos por un motivo bastante evidente, mi abandonado tumblr cumplirá 3 años en breve.

«Todavía no puedo creer que consiguiéramos que hablaran de la blogosfera». Los cogimos desprevenidos, a aquellos que poseen la mente preclara y disfrutan las tribunas de opinión. Y en nuestra ingenuidad creímos que habíamos llegado a Ítaca. Pero el agua con su calma impasible es más temible que el fuego impetuoso. Y las lágrimas se disuelven en la lluvia.

Esta mañana para buscar un post llegué a mi lector de feeds y marqué la opción de que me mostrase todos los feeds, y no únicamente aquellos en los que tengo posts sin leer (que es como lo tengo habitualmente). La inesperada consecuencia ha sido que me muestre feeds de blogs cuyo post más reciente tiene, en algunos casos, 5 y 6 años. Y me he preguntado cuánto dura un blog. Aunque hubiera vicisitudes bloggísticas (que contempladas ahora se ven un poco pueriles, admito) no me planteo en ningún momento dejar de escribirlo. Como decía el Tote, «no escribo en el blog, el blog me escribe». Y entonces me pregunto: ¿cuánto dura un blog y por qué se seca? ¿Dónde fueron a parar los posts que sus autores dejaron de escribir pasado un tiempo?