En un interesantísimo artículo al que llego gracias a Arnau sobre la construcción de metáforas lingüísticas para transmitir eficazmente mensajes encuentro varios párrafos interesantes pero quería destacar uno casi al final del mismo:

En los EEUU, la gente cree que la familia es la familia es la unidad social más destacable, lo que hace de la metáfora “el presupuesto nacional es un presupuesto familiar” algo enormemente pegajoso y poderoso. Ése es el motivo por el que los políticos de una cierta franja reaccionaria encuentran útil mantener el uso de este malentendido.

En efecto, el presupuesto del estado español para 2015 multiplica por muchos millones de veces el de cualquier familia, y el gobierno de una institución tan pequeña (o grande) como un ayuntamiento requiere una cantidad de dinero incomparable a la de una única familia. Y sin embargo, hay un cierto tipo de partidos cuyo discurso (reaccionario) toma como metáfora el barrio, lo cercano, lo pequeño. Lo que podemos imaginar, lo familiar. Es deliberado, y es falso: te pinta un mundo como quieres que sea porque eso te complace y relaja, pero que en nada se parece a la realidad.