Evgeny Morozov publica en The New Republic uno de esos artículos (que descubro gracias al blog de Chema) que son a la vez un puro ejemplo de link baiting y una verdad como un templo.

Resulta que en TED ahora editan libros breves, y esto lleva a Morozov a enunciar la frase que yo vi destacada en otra parte y que me impulsó a leer el artículo completo:

Brevity may be the soul of wit, or of lingerie, but it is not the soul of analysis.

Así de claro: el modelo TED, muy dado a que un buen showman pronuncie un discurso grandilocuente de forma breve (tan breve que sea difícil ver asomar las fisuras de dicho discurso) no es un gran referente para el análisis y la investigación, sea ésta o no de carácter científico.

Resulta que los TED Books, además, parecen ni siquiera lograr el nivel de entretenimiento de las charlas, y así sobre algunos libros de los publicados bajo ese sello (y sobre sus autores) Morozov también suelta alguna perla:

THE NEW PAMPHLET—it would be too strong, and not only quantitatively, to call it a book—by Parag and Ayesha Khanna, the techno-babbling power couple, gallops through so many esoteric themes and irrelevant factoids.

It might seem odd that Parag Khanna would turn his attention to the world of technology. He established his reputation as a wannabe geopolitical theorist, something of a modern-day Kissinger, only wired and cool. For almost a decade he has been writing pompous and alarmist books and articles that herald a new era in international relations.

All of these insights are expressed in linguistic constructions of such absurdity and superficiality (“a world of ever-shifting (d)alliances,” “peer-to-peer micromanufacturing marketplace”) that Niall Ferguson’s “Chimerica” looks elegant and illuminating by comparison

he is simply an intellectual impostor, emitting such lethal doses of banalities, inanities, and generalizations that his books ought to carry advisory notices.

The recipe is simple. Find some peculiar global trend—the more arcane, the better. Draw a straight line connecting it to the world of apps, electric cars, and Bay Area venture capital. Mention robots, Japan, and cyberwar.

Todo ello precedido de una lapidaria y premonitoria descripción del gurú:

he is simply an intellectual impostor, emitting such lethal doses of banalities, inanities, and generalizations that his books ought to carry advisory notices.

El cerebro humano disfruta con las historias, todo parece mucho más creíble si tiene una historia verosímil (que no cierta) detrás. Y TED y su formato breve parece ser el caldo de cultivo de estas historias breves, carentes de detalles y en las que el cherry picking permite con frecuencia contar lo que queríamos contar. Sin embargo, parece que habrá que seguir bajando documentales y leyendo libros gordos, que 30 paginas de nada no son un libro y 15 minutos de brillante charla quizá no contengan la respuesta última a ningún tema, aunque sea entretenido de ver.