Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Overthinking It es uno de esos blogs que no me canso de recomendar pero que tiende a escribir posts más largos de lo que me da tiempo a leer en un rato muerto.

Sin embargo, cuando logro leerlo nunca decepcionan con su gran combinación de humor y seriedad al someter a su intenso escrutinio a temas que, para que negarlo, no merecían tanta atención.

Hoy por ejemplo tienen un hilarante post sobre la idiosincrásica relación entre el rock y los signos de puntuación, en el que hablan incluso de la coma de Oxford (me ha sorprendido que ni la U. de Oxford recomiende su uso, porque yo siempre las uso; vamos, que soy fan de la coma de marras.)

Hoy, desde el departamento de todo-tiene-que-tener-una-bandera, nos llega esta captura de pantalla de un e-commerce cualquiera:

Tienda Siglo XXI Banderas

Aceptaré que pongan banderitas para indicar algunos países, pero ¿Europa ahora equivale a la Unión Europea? Me ha hecho recordar la vaguedad con la que se trata el término Europa. Y sin duda alguna lo mejor es cuando para definir resto del mundo ponemos la bandera de las Naciones Unidas.

Clímax.

Business Insider habría rechazado una oferta de compra por 100 millones de dólares (Fox via Gurúsblog). Podemos abrir el enésimo debate sobre si hay o no hay burbuja, o sobre si se valora igual a los medios nativos digitales o a los reconvertidos (por ejemplo, los periódicos tradicionales ahora digitales).

Podemos argumentar que yendo de farol la negativa intenta enviar una señal al mercado (yo valgo mucho más que esto), con vistas a elevar la valoración de próximas ofertas de adquisición.

Pero lo interesante es este último detalle sobre el fundador de Business Insider que comentan en Gurús blog:

Por cierto Henry Bodget, el fundador de Business Insider, era una analista de Merrill Lynch que en 2003 fue acusado de fraude por inflar sus valoraciones de compañías de internet. Sin posiblidad de poder ejercer su profesión, ha acabado buscándose la vida creando Business Insider.

Es imposible evitar el pensamiento de que alguien va a salir muy escaldado con estos últimos movimientos.

Uno a uno, la tendencia está clara: los Estados van a legalizar el consumo y comercio de drogas hasta ahora ilegales como la marihuana. Tras la regulación introducida en Uruguay el pasado año, la polémica en California en el último lustro, ahora es Colorado (EE.UU.) el que avanza en esa dirección.

Hasta aquí, nada sorprendente, la marihuana es un mercado enorme en busca de una marca que uniformice su disfrute igual que Starbucks ha uniformizado (al menos, fuera de Europa) el consumo de café.

Lo sorprendente es que los Estados que llevan años legislando y haciendo campañas de concienciación sobre lo malas que son las drogas argumenten ahora que la legalización es buena porque con los impuestos adicionales se pagarán escuelas públicas. Pues claro, es que eso pudo y debió ser así desde el principio.

¿Por qué digo que debió ser así desde el principio? Porque el tráfico de drogas ha sido cosa de mercados negros controlados por agentes no estatales de corte violento, mafioso, o como lo quieran llamar. Y legalizar ese mercado es la vía más natural para arrinconar a estos agentes no estatales. Ni siquiera entro a discutir si éstos son buenos o malos (por otra parte, al-Qaeda del magreb islámico o el narco mexicano y sus formas requieren poca presentación a estas alturas), sólo entro a evaluar que desde una perspectiva de Estado, la lucha contra las drogas (contra la mafia y todo el estigma que rodea ese mundo) pasaba, desde el primer día, por la legalización.

Parece mentira que con todo lo que se ha escrito sobre los efectos de la ley seca en Estados Unidos, hayan dejado pasar un siglo hasta caminar en la misma dirección con otras drogas diferentes al alcohol.