Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Sorpresa llegando a la sección de «tiras» de mi lector de feeds, me encuentro esto al ir a leer la de Dilbert (un habitual de este blog):

Dilbert readers – Please visit Dilbert.com to read this feature. Due to changes with our feeds, we are now making this RSS feed a link to Dilbert.com.

Leo muchos, muchos feeds. Y tengo sindicados aún más y me cuesta mucho ir medianamente al día de lo más importante, así que las probabilidades de que siga el enlace para leer esa tira en el sitio web de ellos son insignificantes, porque no me sobra el tiempo. Así que lo mejor que hago es borrar ese feed para no incorporar ruido en mi día a día.

Se perderán los enlaces ocasionales, pero de este movimiento deduzco que ya no les importan esos enlaces.

Es razonable (incluso de forma intuitiva) pensar que nuestra formación científica afectará a los dibujos que hacemos de neuronas pero, ¿de qué forma afectará? En un artículo publicado en el journal de Wiley Science Education evalúan la cuestión, que llega hasta el blog de InkFish: How Science Education Changes Your Drawing Style?. Atentos a la imagen, que tiene de todo:

Dibujos de neuronas

En unas vemos hasta las vainas de mielina en detalle, y otras parecen elementos de circuitos electrónicos… Parece que sí que afecta.

Roger Senserrich en Politikon:

Si queremos que el gasto educativo sea progresivo, la universidad debería ser cara por defecto, e ir acompañado de un sistema de becas generoso por criterios estrictamente de renta familiar.

Está claro que en ausencia de lo segundo, aplicar lo primero no es ninguna solución. Pero no deja de ser interesante porque creo que un amplio porcentaje de los detractores de la reforma lo serían también de la propuesta de Senserrich.

Baticate

El baticate es una de esas recetas sencillas y efectivas.

Se trata de un batido de aguacate y, como tal, lo preparamos en apenas 10 minutos mezclando aguacate y leche en proporciones 1:1 (si pusiéramos 1 kilo de aguacates, pues añadiríamos 1 litro de leche; lo normal para un par de personas es que ambas cantidades sean mucho menores). Añadimos azúcar y canela al gusto y lo pasamos por la batidora. (Si al probarlo vemos que vamos cortos de , pues añadimos, volvemos a mezclar y… bueno, el proceso de siempre.)

En mi caso, puse dos aguacates pequeños y un vaso corto de leche (de ahí que quede un poco más espeso que un batido normal y posea casi la textura de un yogur), una cuchara sopera de azúcar y un poco de canela así espurreada. El azúcar y la canela la pueden adaptar al gusto y si desean un auténtico batido, mucho más líquido, todo se reduce a añadir más proporción de leche.

Lo dejan todo bien mezclado y lo meten en la nevera. Al momento de servir pueden decorar con algo de canela adicional.

Por ahí veo que hay variantes en las que añaden plátano. Moderneces, yo nunca lo vi con plátano añadido y, sinceramente, si es para dar consistencia puede hacerse alterando la proporción de leche y si es para dar dulzor, podemos modificar la cantidad de azúcar. Vamos, que yo recomiendo hacerlo sin usar otra fruta que el aguacate que es el centro del mismo.