Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Verba volant, scripta manent:

¿Cómo es posible que a enero de 2012 los impulsores de Libranda sólo hayan digitalizado, de media, un 2,2% de sus títulos a la venta?

(…)

Para ponerlo en números absolutos: el total de títulos vivos (en papel) de las editoriales impulsoras a enero de 2012 era de 239.886; en esa misma fecha, sólo 5.241 habían sido digitalizados y transferidos a Libranda.

Ya saben que me encanta citar a Nietzsche, no lo busco, pero esta vez es inevitable: «Nada determina tanto en qué nos convertiremos como los detalles a los que decidimos no atender».

Amazon se quedará con todo, y las editoriales se irán al agujero. Insistirán en que no tienen la culpa, en que son víctimas de la piratería. Recuerden estas cifras. Recuerden qué sucesión de detalles no atendidos permitirá que Amazon sea en la nueva Apple.

Aunque, claro está, la muerte de las editoriales tiene muchos rostros y Libranda fue una pesadilla desde el primer día.

Gracias, Juan Luis.

Leo en No-cost desktop software development is dead on Windows 8 | Ars Technica:

If you want to develop desktop applications—anything that runs at the command line or on the conventional Windows desktop that remains a fully supported, integral, essential part of Windows 8—you’ll have two options: stick with the current Visual C++ 2010 Express and Visual C# 2010 Express products, or pay about $400-500 for Visual Studio 11 Professional.

La tabletización, como parte de la guerra contra el ordenador personal y contra el mundo que éste hace posible sigue adelante haciendo un 2×1: a los desarrolladores los ata un poco más a la plataforma propia, y a los que no aceptan esa sumisión les hacemos pasar por caja.

Groupon admite nueva alianza con Square (Engadget) al mismo tiempo que PayPal anuncia de cara al verano su desembarco en el mundo real con una alianza con hasta quince grandes distribuidores de Estados Unidos (GigaOM).

PayPal usará TPV de los de toda la vida, un movimiento conservador al no apostar por los pagos en el móvil y evitar la polémica que podría desatarse si se descubre una vulnerabilidad en el pago mediante NFC/RFID presentado por Sony hace unos años y en el que también está basado Google Wallet.

En todo caso, el de los pagos es un mercado al que las criptodivisas aspiran, pero en el que cosas como el efecto red son dramáticamente determinantes (por eso todos usamos de forma cotidianamente la misma moneda que los que nos rodean). El mismo efecto red que, cuando hablamos de gastar dinero, puede convertir la más mínima incidencia en una crisis de reputación.

Lo interesante es que tanto Groupon apostando por Square como PayPal instalando TPV de la mano de distribuidores mandan un mensaje: no apuestan por los pagos mediante RFID. Square, la solución más novedosa de las dos, es una respuesta intermedia que permite aprovechar el gigantesco parque de tarjetas de crédito existente: el pago mediante NFC/RFID tendrá que seguir esperando.

Lo explican en Ars Technica:

The real-money auction service was originally planned to launch a week after the game’s May 15 release, but the rollout was briefly pushed back to a planned May 29 before this latest delay. Blizzard now says that it “need[s] a bit more time to iron out the existing general stability and gameplay issues” in order to “ensure everyone has the smoothest experience possible” with the service. While the company didn’t suggest a new date for the launch, it did promise to have “more information soon.”

Con la gracia que me hizo enterarme de la inclusión de esta tienda tras leerme la muy recomendable Reamde de Neal Stephenson, en la que el plot parte de una idea similar.

Hace cosa de un año hablamos por aquí de un artículo publicado en 1999 titulado Unskilled and unaware sobre la incapacidad de comprender que no tenemos ni idea (de algo) precisamente porque nos falta la base mínima para evaluar nuestro (des)conocimiento (de ese algo).

La paradoja de no tener la base mínima para ser crítico (para empezar, críticos con nosotros mismos) precisamente por la falta de base se desmorona ante la llegada de input externo que nos ayuda a adquirir el mínimo conocimiento para poder navegar por nuestra cuenta.

Pese a los muchos trabajos que han hecho referencia al «efecto Dunning-Kruger» (que es como se llama a este fenómeno de «no saber que no sabemos nada»), uno de los más interesantes parece ser un trabajo de Ames y Kammrath del año 2004 (aunque yo acabo de descubrirlo) y que viene a separar las habilidades entre las cognitivas y las metacognitivas. Grosso modo, separan el saber hacer y el saber evaluar.

Pero de todo ello hablaremos en otro momento. Por ahora nos quedamos con una pequeña consecuencia de ese trabajo: no es que no tengamos ni idea y por eso nos contemplamos como habilidosos capitanes de barco aunque vayamos a la deriva. Es que nos contemplamos como habilidosos capitanes de barco porque no tenemos ni idea de cómo lo hace un verdadero capitan y porque no tenemos ni idea de cómo evaluar nuestra propia (in)capacidad. Somos pues, doblemente inútiles.

Obviamente, esa paradoja se rompe si recibimos y procesamos las señales externas que nos indican que estamos pecando de atrevidos. Pero esas señales no tendrán efecto si estamos cerrados a todo feedback, si decidimos ignorarlas. Menos efecto aún si la cerrazón proviene de la primera derivada del efecto Dunning-Kruger: no escuchar señales porque creemos que no las necesitamos. Quedamos así convertidos en una especie de Titanic psicológico, una bomba de relojería a la espera de encontrar nuestro iceberg, ése que cumpla nuestro destino y nos envíe al fondo del mar.

Steve Coll para The New Yorker:

The corporation’s social contract with users is ambitious, yet neither its governance system nor its young ruler seem trustworthy. Then came this month’s initial public offering of stock—a chaotic and revealing event—which promises to put the whole enterprise under even greater pressure.

Piden mucho de forma poco clara, y la OPV sólo va a retorcer lo que piden (y seguramente a oscurecer el modo en que lo piden). Que General Motors se eche atrás justo antes de tu OPV y desde New Yorker saquen este tipo de artículos…