Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

La llaman reserva, 1925, y mil cosas más. Para mí siempre fue, y será, la Alhambra verde. No tiene sentido hablar de la mejor cerveza del mundo ni pamplinas similares. Todo eso son sandeces. Pero la Alhambra verde es verdaderamente magnífica, y me van a perdonar pero a mí me evoca ya muchos recuerdos. Me hago mayor. En el Diario de Sevilla entrevistan a Antonio Perera, malagueño que recién llegado a Granada se encontró con el difícil encargo de cerrar o vender una fábrica en pérdidas. El destino, sin embargo, reservaba un destino diferente. Esperen, tengo una en la nevera. Si comentan, sean conscientes de que tardaré un rato en responder.

El 21 de marzo tiene la virtud de ser equidistante en este planeta caprichoso. ¿Es el invierno que se aleja o que se acerca? ¿El verano, dónde está el verano el 21 de marzo? ¿Es futuro o pasado? ¿Bajo que constelación das las buenas noches? Lo cierto es que es una fecha para no recordar. O al menos eso creo yo, que crecí junto al mar en una cultura que celebra el solsticio de verano como la noche más grande del año (y también la más corta). A su lado, languidece la llegada de la primavera (o del otoño), según lo que vean cuando miren al cielo.

Comparte Pablo Herreros el siguiente chiste:

El presidente de Ryanair entra en un pub y pide una Guiness. «Un euro», le dice el camarero. «Qué barato», piensa para sus adentros mientrs deja la moneda encima de la barra. «Perdón, pero si no ha traído su propio vaso son dos euros más», le advierte el dependiente. O’Leary saca refunfuñando las monedas, coge la jarra y se encamina hacia una de las mesas del local cuando la voz le interrumpe del camarero: «si se va a sentar, tendrá que añadir un extra de tres euros y, como no ha reservado asiento, deberá pagar otros dos euros más». El ejecutivo irlandés, muy mosqueado, se acerca al dependiente y le espeta: «¡esto es un abuso!, quiero hablar con el responsable del pub». El camarero le sonríe: «sólo puede contactar por correo electrónico. Por cierto, si no va a lavar el vaso son dos euros más. Y, por favor, recójalo todo antes de marcharse».

Un poco exagerado al final. O quizá no. Vayaustéasaber.