Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Leo en Mountain Lion threatens Facebook and Microsoft — Tech News and Analysis:

Suddenly, Facebook and Microsoft find themselves on the same side of the table. If I were at either company, I’d be considering huge moves — all the way up to an acquisition or merger. I realize how crazy this might sound at Facebook, so here is a bit of perspective: The most valuable company in the U.S. has just declared war on you. They want your users’ photos on their system. They want your users’ eyes and attention in their ecosystem and not focused on your site. Oh, and they have $100 billion in cash, the largest mobile operating system and the fastest growth in personal computer share.

Ciertamente suena un poco exagerado eso de pensar que Microsoft compre a Facebook justo ahora que ésta se prepara para salir a bolsa, recoger cash a mansalva y jugar en la gran liga de meterse (aún más) en todos los jardines. Pero si el nuevo SO de Apple es como lo pintan, y dada la debilidad estratégica de Facebook (que no posee SO propio y se verá terriblemente intermediada sea por quien sea), quizá no sea mala jugada. Quizá, después de todo, pronto sea evidente que hay una burbuja como un castillo y que Facebook (teniendo mucho valor) no tiene motivos para valer tanto como dicen.

Leo tracias al blog de RaveN la columna que en el panfleto de cultura (más bien banalidad) de El País publica Alex de la Iglesia.

La columna parece haber sido recogida con júbilo por el público. Que me aspen, ¿por qué ha sido así? De la Iglesia juega el rol de poli bueno frente al discurso de Enrique González Macho.

Pero lo hace insultando a la primera ocasión:

«Internet no es tan sólo un nido de piratas»

El daño va implícito: Internet es, de entrada, un nido de piratas. Y luego debatiremos qué otras cosas es. Camino de ese debate continúa:

¿cuál es la oferta legal? Prácticamente nula

Una vez más, el daño va implícito: lo que hacemos en la Red es ilegal. Lo sé, lo sé, él afirma otra cosa, pero la manipulación del mensaje empieza por inducir al otro a pensar cosas de cuya pronunciación nunca podrán acusarnos. La regla del pulgar dice que si no hay nada legal, todo lo que tenemos delante es ilegal. Easy.

Insultante lo de este señor, pero que la columnita de marras sea recogida con júbilo no deja de ser sorprendente. Este señor se dedica en unos pocos párrafos a tirar por el suelo la lucha del p2p y de toda una década en favor de un modelo donde todo lo negativo (piratas, ilegal) esté limitado y lo único que te quedan son corralitos de pago, que al final es lo único que parece legal a ojos del sucesor de Sinde al frente del sindicato del cine.

No tengo nada contra los servicios de pago, como resulta obvio. Tengo todo en contra de quienes no tienen otra forma de hacer negocio que eliminar la competencia mediante el matonismo de los monopolios concedidos por el Estado.

¿Hay motivos para celebrar estas declaraciones? En absoluto, no han rectificado en nada sus pretensiones.

Shame! Menos mal que mientras en la Red haya neutralidad, son posibles las alternativas.

Recoge Aleix Cabarrocas en su blog la última pretensión culturalista de El País que me sirve para recordar en comentarios lo mucho que odio las flashmobs y la banalidad que portan, algo sobre lo que él mismo posteó y a lo que estaba respondiendo allí con una frase de una lectura sobre Theodor Adorno («las corrientes vanguardistas de instituciones estéticamente vanguardistas son tan ilusorias como la creencia de que son revolucionarias») a la que llegué hoy gracias a un sugerente comentario de British Lover en un post de Gonzalo Martín. Ese último comentario se convirtió en post.

nuevo Google

¿Google y tu mundo? No, Google contra tu mundo. Pocas veces me cogen con la sesión iniciada, pero hoy me han dao de lleno.

El 80% de la página está colonizada por Google o desaprovechada a la espera de que Google la colonice con previews que no te llevan a la página de destino.

¿Qué fue del buscador de diáfana interfaz e impecable experiencia de usuario que nos hizo abandonar Altavista?

De forma simplificada (esto es, aproximada), en Cult of Mac:

All other things being equal — and as we’ll see later, all things are not equal – the main advantage ARM chips have over Intel ones is power management. But why are ARM chips so much more power-efficient than Intel’s that they can be used in the iPhone?

It’s because of a fundamental difference in the chips’ architectures. ARM’s RISC-based architecture has a distinct edge in power-efficiency over Intel’s x86, which was designed in the late 1970s. While computer architecture is a complicated thing, for the most part, RISC is more power efficient than x86 because it has to spend less energy figuring out where one instruction ends and the next begins.

With x86, an instruction to the chip can be any number of bytes. That means in any 64-byte chunk of memory, you can have any number of instructions… and as a result, a computer chip has to spend energy separating instructions before it can process them. With RISC, though, every instruction is 4 bytes: the chip knows that every 4 bytes, it can expect to see a new instruction. It doesn’t have to work as hard figuring out the grammar. Physically, this manifests itself in an ARM chip by allowing you to make your CPU cores smaller than their x86 counterparts, and for these CPU cores to draw less power.

Think of it like this. Which of the following sentences is easier for you to read?

Intelsx86architectureissuperraddude.

The cat sat and ate his hat.

Y como avisa al principio, ambos procesadores no se comportan igual ante el resto de criterios usados para compararlos. Los procesadores ARM son inevitablemente menos potentes y menos rápidos, y pierden en eficiencia frente a los Intel por temas de cache e input/output, lo cual equilibra bastante la balanza y les deja una ventaja mejor de lo esperado, en torno al 4% de ahorro energético. Más aún, la previsión es que Intel consiga igualar y superar la eficiencia de ARM antes del año 2015. En todo caso, el conceto es el conceto, y éste es el motivo por el que los procesadores móviles gastan menos energía que los habituales en computadoras «completas».