Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Google implementa Forward Secrecy en sus servicios. Lo leemos en una-al-dia de Hispasec:

«A efectos prácticos, y como explica la propia Google, si se envía un email cifrado y algún atacante capturase el tráfico con la esperanza de poder romper el cifrado con la tecnología de dentro de 10 años, esto se lo impediría. Tener en sus manos la clave privada del servidor no le serviría. Google ha confirmado que esta implementación está ya disponible para Chrome y Firefox en servicios como Gmail, SSL Search, Docs y Google+, excepto para Internet Explorer que todavía no soporta ECDHE.  Google ha publicado el trabajo realizado sobre la librería OpenSSL necesario para implementar esta funcionalidad.»

No me queda claro si es parte de la implementación de SSL que anunciaron hace unas semanas, pero más allá de las mejoras de seguridad que provee SSL, este nuevo detalle parece digno de mención. Quizá no todo sea aumentar la asimetría de la información (algo bastante más importante de lo que parece) respecto de los usuarios de sus servicios. También hay detalles valiosos en seguridad.

De las flash mobs a las flash rob

the familiar pattern. Kids pour into the store, calmly help themselves to merchandise, and then stream out again

El vídeo es curioso. La tecnología hace más fácil ciertas cosas, pero esto no se ha inventado ahora. Yo recuerdo estar en la Expo ’92 (sí, qué joven era por entonces) y haber presenciado situaciones similares. Lo único es que la tecnología te permite hacer masa crítica. Y quizá lo más interesante sea el cierre del artículo: la generalización de estas situaciones nos habla de una disfunción social importante. Este vídeo, recuerden, está grabado en Estados Unidos.

Durante años he leído la tira de Dilbert por las mañanas con la devoción que uno dedica a las primeras lecturas del día, que sirven para irse despertando y abrir el corazón.

Y pese a ello nunca había oído hablar del Principio de Dilbert. El principio de Dilbert es a primera vista parecido al principio de Peter.

Algunos querrán ahora saber qué es el principio de Peter, en palabreja formal sería algo como «En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia». Esto es, haces bien tu trabajo, así que te ascienden a un trabajo que ya no se te da tan bien… pero aún suficientemente bien para ascender de nuevo. El proceso se repite hasta que alcanzas un puesto en el que eres un absoluto patán y ya no hay posibilidad estadística de seguir ascendiendo.

El principio de Peter, sin embargo, es opuesto al de Dilbert. Peter intenta poner algo de lógica a la vida empresarial y asume que en primer término, asciendes porque haces bien tu trabajo.

Dilbert, sin embargo, parte de lo contrario: todo el mundo sabe que eres un nichapista de manual y nadie sabe a qué te dedicas ni si algún día pasado cumpliste con tu obligación (el presente ya todos lo tienen claro) así que te ascienden para que salgas de la cadena de producción y no entorpezcas.

Me ha gustado mucho más. Y he estado apunto de contar historias de cuando aún jugaba al fútbol, donde veo analogías. Pero me estaba alargando. Ah, jugar al fútbol. Qué tiempos.

Oh sí, el principio de Dilbert. Me lo nombró Eva ayer y ahora voy a buscar el libro, que seguro que me echo unas risas con él.