Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

¿Por qué sabemos que en España apenas quedan franquistas?

¿Les gusta la pregunta? Hoy vamos a intentar elucidar la respuesta. Primero esbozando una corta, y luego argumentando la misma para extenderla en una respuesta larga.

Al grano con la respuesta corta: gracia a la estrategia de comunicación de Podemos sabemos que en España apenas hay franquistas.

¿Sorprendido? Espero que no, porque sólo hemos comenzado. Vamos a por la respuesta larga.

Podemos es un partido populista clásico que deliberadamente evita posicionarse en cualquier tema ante el que exista división de opiniones. Ante cualquier tema espinoso, contestarán con evasivas y/o saliendo por la tangente. Recuerden cuando se negaron a posicionarse en el tema de la ley del aborto, o cómo a diferencia de la gran totalidad de partidos españoles de inspiración comunista no hablan abiertamente ni de república, ni del himno de Riego, ni de la bandera tricolor.

Todos esos temas son temas sobre los que existe una evidente división de opiniones en la sociedad española, y Podemos evita mojarse para no ofender a nadie, ni siquiera a aquellos más alejados de su ideario.

Sin embargo, ahí tenemos esa obsesión constante con sacar a brillar a Franco, que afortunadamente lleva más de cuarenta años bajo tierra. Y la única explicación razonable es que ellos saben, tan bien como cualquiera de nosotros, que apenas nadie se siente franquista en la España de 2017, y que al posicionarse duramente en contra de una dictadura con la que ya no se representa nadie no corren riesgos: hacen un guiño a su público más fiel sin ofender realmente a los demás porque estos últimos tampoco se sienten franquistas. Y si se ofenden por la comparación, pues más fácil: al fin y al cabo, como buen partido populista, están esperando esa reacción para lanzar la confirmatoria («¿veis cómo sí que son franquistas?») que les permita diferenciar al pueblo del no-pueblo, a la gente de la casta, a los buenos de los malos.

Soy un amante incondicional del Apfelstrudel, que se sitúa en mi escala de preferencias casi a la misma altura que un buen tiramisú (y eso es decir bastante, porque mi relación con el tiramisú es de amor-amor).

Pero bueno, vayamos por partes y hoy toca hablar de esta tradicional tarta de manzana con base de hojaldre. La receta la he encontrado vía YOCOMO Recetas.

Ingredientes:

  • Una base de hojaldre.
  • 50g de azúcar blanco y 50g de azúcar moreno. Se pueden usar 100g del mismo azúcar, si ya tenéis uno de esos 2 en casa.
  • 3 manzanas granny medianas, o 4 pequeñas.
  • Un puñado generoso de sultanas, unos 50-75g.
  • Canela molida (1 cucharilla).
  • 1 chupito chico de ron.
  • Azúcar glace.
  • 1 huevo.

Preparación:

  1. Para empezar hacemos un almíbar. Ponemos 100 ml de agua (aproximadamente medio vaso) en un cacharro a calentar, pelamos las manzanas y ponemos las cáscaras con el agua y añadimos 50g de azúcar (si tenemos mitad azúcar blanco y mitad moreno, añadimos el azúcar blanca). Lo dejamos reduciendo lentamente, unos 15 minutos o así.
  2. En ese rato aprovechamos a picar las manzanas en dados pequeñitos. También podemos picar las sultanas si son medianas o grandes.
  3. Cuando el almíbar está bien reducido sacamos las cáscaras de manzana y si hiciera falta lo pasamos a un cacharro donde podamos añadir el resto de ingredientes del relleno. Ahí añadimos las manzanas y las sultanas que ya tenemos en trozos pequeños. Añadimos también 1 cucharita pequeña de canela, los 50g de azúcar moreno y un chupito corto de ron. (Yo no tenía ron y he puesto un chorrito de vino dulce, que no es lo mismo pero es lo que tenía a mano.)
  4. Mientras todo eso se va ablandando un poco lo movemos de vez en cuando y aprovechamos a batir el huevo, que necesitaremos para darle una capa de huevo al hojaldre antes de meter al horno.
  5. A continuación sacamos la masa de hojaldre, que si ya hemos comprado preparada normalmente tendremos fría en la nevera para que sea más fácil manipularla sin que se rompa. La extendemos y le hacemos unos cortes laterales como se ven en la foto, que servirán para trenzar un poco el Strudel. Dejamos la parte central sin cortar, que ahí pondremos el relleno, claro.
  6. Cuando esté blandito/dorado, colocamos el relleno en la parte central de la masa y cerramos la misma. Antes de meterla al horno le damos una capa con el huevo que hemos batido.
  7. Horneamos durante 20 minutos a 180ºC.
  8. Para la presentación usamos el azúcar glace (que yo no tenía) y una pizca de canela que lo adorna muy bien. Hay quien lo sirve acompañado de nata montada, que seguro está bien.

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La proliferación de gurús en torno a la transformación digital es un fenómeno risible. La misma gente que el año pasado hablaba de 2.0 como algo nuevo, cuando el concepto fue enunciado hace más de una década y quedó obsoleto apenas un par de años después, ahora hablan de transformación digital, de design thinking, y de todo tipo de cosas que sospecho ni siquiera entienden.

Así las cosas, es inevitable reflexionar sobre cómo correlaciona el uso de la transformación digital con nuestro día a día. En un sesudo análisis he descubierto dos correlaciones básicas:

La primera, ya mencionada, es que cuanto más se usa el término transformación digital menos se usa el término 2.0. Algo muy positivo, porque ya hace un siglo que debió dejar de usarse el mismo.

La segunda, menos intuitiva, necesita una ilustración que he hecho aquí en una servilleta (¡como si se tratase de un plan de negocio que hubiere de hacerme billonario!), y escaneado rápidamente.

Correlación ligas ganadas por Real Madrid y uso del término Transformacion Digital

Así es, amigos, cuánto más usáis el término de marras, menos ligas gana el Madrid. No lo digo yo, son los datos crudos. Ya tienen pitch gratuito para acercarse a lo de Florentino y probar a ver si le atizan a la piñata y sacáis unas perrillas de contrato.

El título se lo debemos a Arnau, que siempre fue más ingenioso que un servidor de ustedes.

En un interesantísimo artículo al que llego gracias a Arnau sobre la construcción de metáforas lingüísticas para transmitir eficazmente mensajes encuentro varios párrafos interesantes pero quería destacar uno casi al final del mismo:

En los EEUU, la gente cree que la familia es la familia es la unidad social más destacable, lo que hace de la metáfora “el presupuesto nacional es un presupuesto familiar” algo enormemente pegajoso y poderoso. Ése es el motivo por el que los políticos de una cierta franja reaccionaria encuentran útil mantener el uso de este malentendido.

En efecto, el presupuesto del estado español para 2015 multiplica por muchos millones de veces el de cualquier familia, y el gobierno de una institución tan pequeña (o grande) como un ayuntamiento requiere una cantidad de dinero incomparable a la de una única familia. Y sin embargo, hay un cierto tipo de partidos cuyo discurso (reaccionario) toma como metáfora el barrio, lo cercano, lo pequeño. Lo que podemos imaginar, lo familiar. Es deliberado, y es falso: te pinta un mundo como quieres que sea porque eso te complace y relaja, pero que en nada se parece a la realidad.

Una chorrada que vi hace unos días no me pregunten dónde y que me ha hecho sonreir estos días alguna que otra vez:

Run to the hills, run for your life...

Para quien no lo reconozca, se trata de Eddie, la mascota de Iron Maiden. Y la frase hace alusión, por supuesto, a Run to the Hills, canción incluída en su clásico disco de 1982, The Number of the Beast. Les dejo el videoclip, para que vean lo que a aquella generación les parecía música extrema. They knew nothing, Jon Snow.

Run to the hills, run for your life!