Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

La proliferación de gurús en torno a la transformación digital es un fenómeno risible. La misma gente que el año pasado hablaba de 2.0 como algo nuevo, cuando el concepto fue enunciado hace más de una década y quedó obsoleto apenas un par de años después, ahora hablan de transformación digital, de design thinking, y de todo tipo de cosas que sospecho ni siquiera entienden.

Así las cosas, es inevitable reflexionar sobre cómo correlaciona el uso de la transformación digital con nuestro día a día. En un sesudo análisis he descubierto dos correlaciones básicas:

La primera, ya mencionada, es que cuanto más se usa el término transformación digital menos se usa el término 2.0. Algo muy positivo, porque ya hace un siglo que debió dejar de usarse el mismo.

La segunda, menos intuitiva, necesita una ilustración que he hecho aquí en una servilleta (¡como si se tratase de un plan de negocio que hubiere de hacerme billonario!), y escaneado rápidamente.

Correlación ligas ganadas por Real Madrid y uso del término Transformacion Digital

Así es, amigos, cuánto más usáis el término de marras, menos ligas gana el Madrid. No lo digo yo, son los datos crudos. Ya tienen pitch gratuito para acercarse a lo de Florentino y probar a ver si le atizan a la piñata y sacáis unas perrillas de contrato.

El título se lo debemos a Arnau, que siempre fue más ingenioso que un servidor de ustedes.

En un interesantísimo artículo al que llego gracias a Arnau sobre la construcción de metáforas lingüísticas para transmitir eficazmente mensajes encuentro varios párrafos interesantes pero quería destacar uno casi al final del mismo:

En los EEUU, la gente cree que la familia es la familia es la unidad social más destacable, lo que hace de la metáfora “el presupuesto nacional es un presupuesto familiar” algo enormemente pegajoso y poderoso. Ése es el motivo por el que los políticos de una cierta franja reaccionaria encuentran útil mantener el uso de este malentendido.

En efecto, el presupuesto del estado español para 2015 multiplica por muchos millones de veces el de cualquier familia, y el gobierno de una institución tan pequeña (o grande) como un ayuntamiento requiere una cantidad de dinero incomparable a la de una única familia. Y sin embargo, hay un cierto tipo de partidos cuyo discurso (reaccionario) toma como metáfora el barrio, lo cercano, lo pequeño. Lo que podemos imaginar, lo familiar. Es deliberado, y es falso: te pinta un mundo como quieres que sea porque eso te complace y relaja, pero que en nada se parece a la realidad.

Una chorrada que vi hace unos días no me pregunten dónde y que me ha hecho sonreir estos días alguna que otra vez:

Run to the hills, run for your life...

Para quien no lo reconozca, se trata de Eddie, la mascota de Iron Maiden. Y la frase hace alusión, por supuesto, a Run to the Hills, canción incluída en su clásico disco de 1982, The Number of the Beast. Les dejo el videoclip, para que vean lo que a aquella generación les parecía música extrema. They knew nothing, Jon Snow.

Run to the hills, run for your life!

The Atlantic:

Like their wild cousins, farmed salmon come in a spectrum of pinks and oranges, depending on diet. But it’s the farmers—not the food chain—who determine the salmon’s color.

Since farm-raised salmon live in a pen, they’re fed kibble made from a hodgepodge that might include the oil and flesh of smaller fish (e.g. herring and anchovies), corn gluten, ground-up feathers, soybeans, chicken fat, and genetically engineered yeast.

An essential ingredient in these pellets is astaxanthin. Sometimes it’s made “naturally” through algae or pulverized crustaceans; other manufacturers synthesize the compound in a lab, using petrochemicals. While astaxanthin provides the salmon with some of the vitamins and antioxidants they’d get in the wild, salmon health isn’t the selling point.

It’s the “pigmenting,” to use feed industry parlance, that really matters, letting salmon farmers determine how red their fillets will be. (Thanks to a 2003 lawsuit, they have to alert customers to the fact of “added” coloring.)

Si asumes que una gran parte del salmón que consumes es de piscifactoría, entonces has de asumir que su color salmón es debido a colorantes.