Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Wikipedia:

Se rechazan aquellos aspectos de la realidad que se consideran desagradables. El individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo negándose a reconocer algunos aspectos dolorosos de la realidad externa o de las experiencias subjetivas que son manifiestos para los demás. El término negación psicótica se emplea cuando hay una total afectación de la capacidad para captar la realidad. Ejemplo: Fumar provoca cáncer, pero la persona lo niega e incluso estima que es favorable para su salud porque le resulta placentero.

Hace cosa de un año hablamos por aquí de un artículo publicado en 1999 titulado Unskilled and unaware sobre la incapacidad de comprender que no tenemos ni idea (de algo) precisamente porque nos falta la base mínima para evaluar nuestro (des)conocimiento (de ese algo).

La paradoja de no tener la base mínima para ser crítico (para empezar, críticos con nosotros mismos) precisamente por la falta de base se desmorona ante la llegada de input externo que nos ayuda a adquirir el mínimo conocimiento para poder navegar por nuestra cuenta.

Pese a los muchos trabajos que han hecho referencia al «efecto Dunning-Kruger» (que es como se llama a este fenómeno de «no saber que no sabemos nada»), uno de los más interesantes parece ser un trabajo de Ames y Kammrath del año 2004 (aunque yo acabo de descubrirlo) y que viene a separar las habilidades entre las cognitivas y las metacognitivas. Grosso modo, separan el saber hacer y el saber evaluar.

Pero de todo ello hablaremos en otro momento. Por ahora nos quedamos con una pequeña consecuencia de ese trabajo: no es que no tengamos ni idea y por eso nos contemplamos como habilidosos capitanes de barco aunque vayamos a la deriva. Es que nos contemplamos como habilidosos capitanes de barco porque no tenemos ni idea de cómo lo hace un verdadero capitan y porque no tenemos ni idea de cómo evaluar nuestra propia (in)capacidad. Somos pues, doblemente inútiles.

Obviamente, esa paradoja se rompe si recibimos y procesamos las señales externas que nos indican que estamos pecando de atrevidos. Pero esas señales no tendrán efecto si estamos cerrados a todo feedback, si decidimos ignorarlas. Menos efecto aún si la cerrazón proviene de la primera derivada del efecto Dunning-Kruger: no escuchar señales porque creemos que no las necesitamos. Quedamos así convertidos en una especie de Titanic psicológico, una bomba de relojería a la espera de encontrar nuestro iceberg, ése que cumpla nuestro destino y nos envíe al fondo del mar.

Cuenta Dilbert hoy:

Jias, jias. Lo más básico sobre el lóbulo frontal es que una lesión en esta zona del cerebro:

se caracteriza por dificultad para reducir la velocidad de ciertas conductas, pérdida de autocrítica, conducta social inapropiada, indiferencia por los demás, y desinhibición o promiscuidad sexual (se relaciona con una lesión de la región frontobasal)

Ténganlo en cuenta. O algo.

En Overcoming Bias sueltan una idea interesante, «Predict Yourself»:

To act more on far ideals, predict what you will do:

Asking participants to predict their future vaccination behavior … substantially increased vaccination rates among patients with high short-term vaccination barriers (who, in the absence of this intervention, have low vaccination acceptance rates). These findings are consistent with past research on temporal construal, which suggests that people asked to think about a future behavior tend to focus its abstract benefits, and disregard concrete barriers that might impede it.

Aquí el artículo del que se obtiene esa conclusión. Resulta complicado saber si ese comportamiento es extensible a otros ámbitos (de momento se ha probado con el cumplimiento de planes de vacunación, ¿qué hay de la disciplina al lanzar un nuevo proyecto laboral/empresarial?), y aún resulta más complicado sabiendo lo difícil que es el arte de la predicción, pero me ha hecho pensar en Jean Cocteau y aquella Déborah Vukusic que se contaba cuentos a sí misma para decirle al futuro cómo debía ser.