Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Sorpresa llegando a la sección de «tiras» de mi lector de feeds, me encuentro esto al ir a leer la de Dilbert (un habitual de este blog):

Dilbert readers – Please visit Dilbert.com to read this feature. Due to changes with our feeds, we are now making this RSS feed a link to Dilbert.com.

Leo muchos, muchos feeds. Y tengo sindicados aún más y me cuesta mucho ir medianamente al día de lo más importante, así que las probabilidades de que siga el enlace para leer esa tira en el sitio web de ellos son insignificantes, porque no me sobra el tiempo. Así que lo mejor que hago es borrar ese feed para no incorporar ruido en mi día a día.

Se perderán los enlaces ocasionales, pero de este movimiento deduzco que ya no les importan esos enlaces.

Primero ha sido ir a buscar el paper de 2012 de Levine y Boldrin para la FED, donde recomiendan abolir las patentes, sin rodeos. Luego ver que efectivamente ese estudio está realizado en la Universidad de Washington en Saint Loius, y que la misma fue fundada en 1853 por William G. Eliot, abuelo de T.S. Eliot. Terminar pensando que el bueno de T.S. me diría, al hablar sobre la reforma de las patentes, aquello de «espera sin esperanza, porque la esperanza sería esperanza por lo equivocado».

Coda: un punto adicional para los seis grados de separación.

Interesante artículo de Joe McCambley en el Harvard Business Review, me quedo con esta parte:

For a few wonderful years, while big agencies slept with their backs to the Web, we did incredible work for major brands — not ads, but content experiences that delivered utility. We knew, as my Modem Media boss G.M. O’Connell once said, that, “People read newspapers, listen to the radio, and watch TV, but they go to the Web to get things done.”

By 1998, though, spending on Internet advertising had grown to the point where the established agencies woke up. Innovative shops like Modem Media, Razorfish, and Agency.com were snapped up. Before long, content and utility were corrupted by the only thing big agencies understood: reach and frequency. We were back to delivering what TV spots, radio spots, and print ads had delivered for years: sales messages. The rest, as they say, is history.

Habla de 1998, y ¿si el Manifiesto Cluetrain en lugar de ser el nacimiento de algo fuera su testamento? La teoría sigue siendo atractiva.

Por supuesto, luego continúa diciendo que hasta CocaCola es ya una empresa que produce contenidos y que ahora la publicidad va a ser diferente y que ahora sí que va la vencida haciendo Branded content. Es a lo que él se dedica, pero me da que hay que cambiar la base para que ese branded content no esté limitado por los mismos objetivos a corto (reach y frequency, en sus propias palabras) que ya lastraron lo anterior.

Que nadie me interprete mal: soy partidario de eso que llaman branded content, que no es más que publicidad que en lugar de interrumpir, aporte algo a quien la ve. Para que en lugar de un sufrimiento sea algo valioso. Y sé que hay proyectos muy interesantes al respecto acá y allá. Y que van a seguir siendo posibles. Pero dudo de que vayan a ser mayoría, precisamente porque ese dinosaurio enorme que dejó de dar la espalda a Internet, y sus aburridas y televisivas técnicas de siempre, están detrás del boom presupuestario de la publicidad en Internet.

Sencillamente, ni unos ni otros tienen demasiado incentivo y sólo cambiarán si la realidad les obliga.

Finalmente, no deja de ser poético que los hijos del inventor del banner para la web comparen su invención con la viruela.

Conversación real:

- Skype es el nuevo NetMeeting.
– ¿Qué es NetMeeting?
– ¿Ves?

Google Plus es tecnológicamente impecable. Sin embargo, la mayoría de desarrollos que ves en Plus reciclan código y funcionalidad existente en software previo (los hilos de comentarios y compartidos de Reader, por ejemplo) y no eran realmente novedosos, aunque se les lavase la cara.

Hangout es el verdadero feature disruptivo de Plus. Porque Skype es el nuevo NetMeeting… sí. Pero Hangout es el nuevo Skype.

Joe Armstrong, en una lista de correo:

The turn round time for a program was three weeks

  • week 1 – write code on paper forms – send to computer center to be turned into punched cards
  • week 2 – review punched cards, if ok send to machine
  • week 3 – results

The compiler helpfully stopped at the first syntax error which got you back to week 1 – so if you had say ten errors in your program it would take 30 weeks to get it running.

This is a pretty good environment – teaches you not to make mistakes and to think first.

El mail entero vale la pena.

¿Cuánto cuesta hacer un documental? Más allá de las horas de trabajo, documentación, guión, story y producción del documental en sí, si necesitamos acceder a archivos/fuentes bajo restricción de copia, necesitaremos pasar por el aro que nos pinte el gestor de los derechos, por estrecho que ese aro sea.

Gracias a Nuria descubro un viejo post en su blog con declaraciones de la directora de «Comprar, tirar, comprar», documental que convirtió en meme aquello de la «obsolescencia programada».

Te cuento muy por encima cuáles son las tarifas que hemos tenido que pagar por los archivos utilizados en el documental, para que te hagas una idea de todo el dinero que invierte sólo en eso la productora:

  • Una foto o un documento te puede costar 20 – 250 euros la pieza (depende de la fuente).
  • Un minuto de archivo, por ejemplo noticias antiguas tipo Nodo: desde 500 hasta 3000 euros.
  • Un minuto de un extracto de una película de ficción, hasta 5000 euros o más, depende del estudio y de la película.
  • El New York Times nos pidió 2.000 dólares para poder enseñar un titular emblemático de los años 50.

Las cifras asustan. Eso sí, el discurso de Dannoritzer es victimista con cierto tono SGAE-ero en ese «la piratería mata los docuementales».

Ciertamente no me lo creo, en parte por lo que digo en el comentario que dejé en ese post de Nuria, pero más aún: es que si nos ponemos, podemos desarmar casi todo el discurso (sólo que me da pereza ahora). ¿Que hay que conservar los celuloides? ¿Ah, sí? Pues que se digitalicen y si un museo quiere el celuloide que lo tome y se haga cargo.

Como digo, muy criticable el argumentario, pero quedémonos con las cifras que complementan las tarifas del BOE (24,50 Eur / segundo) para el uso de la filmoteca nacional que el otro día comentaba Pedro.

¿Los documentales que se mueren por la piratería? No: los documentales que se mueren por culpa de la restricción de copia y los monopolios que de ella se derivan.

Pensar una chorrada, escribirla, publicarla. Pensar «voy a buscar que seguro que hay algo inventado» y descubrir que efectivamente existe y que el post que publicaste hace menos de un minuto ya está indizado en los resultados de búsqueda de Google.

Es de esto de lo que hablamos cuando decimos que Google fue el primero en lograr usar (en Internet) la infraestructura como ventaja competitiva, algo que intenta impulsar con cada cambio que hace a su buscador.

Internet es cada vez más grande, sin duda, y, paradójicamente, (o no tanto) más centralizada.