Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Periodismo de datos, versión Batman y Robin

Cuando lo de Nate Silver, el periodigno medio eh!pañol se puso muy pesado reivindicando el rol de la profesión, el futuro de la información seria y de calidad, y cómo la sociedad necesita informantes con título y licencia oficial respaldados por grandes cabeceras, y todo eso. Todo bajo el nuevo mantra vende humos de el periodismo de datos, porque ahora con el periodismo de datos y el Big Daoh wait!

Pero entonces cuando tienen la ocasión de hacer valer su papel de informantes profesionales, de analistas serios a los que no se les escapa una en materia (en este caso, política electoral, al hilo de la pasada elección europea), llega el bluff clamoroso. Ninguna encuesta que vieran publicada antes vio venir el resultado sorprendente de algunos partidos, pero después todos tienen teorías para justificarlo.

Periodismo LOL.

Ningún periodista se mojó y dijo «este partido va a sacar mucho más de lo que dicen las encuestas». Ninguno significa ninguno. Cero. Nadie. Pero eso no les impedirá narrar las bondades del big data ciento y una veces más. Qué siga la fiesta.

En un universo donde Jules Verne es Julio Verne, en el que Karl Marx es Carlos Marx y cuando a Lev Tolstoi se le llama León Tolstói (con tildes y todo), está claro que el hecho de que George Martin siga siendo George Martin se debe a que Jorge Martín es un nombre que carece de todo glamour. A eso y a que las cosas en inglés siempre suenan mucho más especiales cuando no sabemos inglés. Aguachugüéi. Y aserejé; o algo parecido.