Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Escribiendo un comentario en Criticidades he recordado una grandísima canción de Triana: Ya está bien.

Todos pretenden saber y decir
lo que piensa usted
con elegantes palabras
y el gesto duro a la vez

y queremos elegir
y que nadie diga más
el rumbo que lleva a la orilla
de la libertad
.

Ya estaba bien entonces, y ya está bien hoy. Y este yaestarbien incluye a ciertos partidos capacitivos que con gesto duro y revoltosa labia pretenden arrojarse para sí mismos el papel de luz y guía del universo, el rol de ser quien — hoy como siempre — nos diga desde arriba y con superioridad dónde está el rumbo que lleva a la orilla de esa cosa que ellos llaman libertad. Curiosamente, dicen que para eso hay que darles a ellos todo el poder para rehacer — constituir — todo desde cero. Curiosamente, libertad es darles poder para constituir todo desde cero.

Vamos, lo que siempre y en todas partes han escogido los «libertadores», lo cual hace del diagnóstico capacitivo algo entre poco y nada sorprendente. Da para enarcar cuando menos una ceja. Y no, desde luego no esa ceja.

Periodismo de datos, versión Batman y Robin

Cuando lo de Nate Silver, el periodigno medio eh!pañol se puso muy pesado reivindicando el rol de la profesión, el futuro de la información seria y de calidad, y cómo la sociedad necesita informantes con título y licencia oficial respaldados por grandes cabeceras, y todo eso. Todo bajo el nuevo mantra vende humos de el periodismo de datos, porque ahora con el periodismo de datos y el Big Daoh wait!

Pero entonces cuando tienen la ocasión de hacer valer su papel de informantes profesionales, de analistas serios a los que no se les escapa una en materia (en este caso, política electoral, al hilo de la pasada elección europea), llega el bluff clamoroso. Ninguna encuesta que vieran publicada antes vio venir el resultado sorprendente de algunos partidos, pero después todos tienen teorías para justificarlo.

Periodismo LOL.

Ningún periodista se mojó y dijo «este partido va a sacar mucho más de lo que dicen las encuestas». Ninguno significa ninguno. Cero. Nadie. Pero eso no les impedirá narrar las bondades del big data ciento y una veces más. Qué siga la fiesta.

En un universo donde Jules Verne es Julio Verne, en el que Karl Marx es Carlos Marx y cuando a Lev Tolstoi se le llama León Tolstói (con tildes y todo), está claro que el hecho de que George Martin siga siendo George Martin se debe a que Jorge Martín es un nombre que carece de todo glamour. A eso y a que las cosas en inglés siempre suenan mucho más especiales cuando no sabemos inglés. Aguachugüéi. Y aserejé; o algo parecido.