Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Recuenco nos recuerda al Maestro en un comentario acerca de cómo desarrollar el yo-cuantificado en entornos de trabajo:

Luke: Vader… Is the Dark Side Stronger?
Yoda: No, no. Quicker, more seductive, but not more powerful.

No es la primera vez (ni la segunda) que el hombrecillo verde sale por aquí.

Lo mejor es que tanto Yoda como Recuenco tienen razón: lo del análisis de datos a gran escala (eso que llaman big data por pudor a decir big money, que es lo que quieren decir realmente) es la historia de siempre, enfoques buenos contra enfoques malos en el uso de la tecnología. Enfoques liberadores frente a enfoques coercitivos.

Hace unas semanas, aprovechando la reprogramación del tema de este blog usando HTML5 tuve la buena idea de incluir un par de mejoras (ambas relacionadas con comentarios) que llevaba mucho tiempo postergando. Una fue arreglar el crecimiento dinámico de la caja de texto para comentarios; da un sentido estético y es funcionalmente interesante (nos permite releer el mismo al completo sin problemas antes de enviarlo, una suerte de vista previa). La otra fue añadir una sugerencia para comentarios largos.

Recomendación comentarios largos

La idea es que un comentario largo, demasiado largo, contiene por necesidad varias ideas. Generalmente, si tratamos varias ideas es mucho mejor escribir un post en el blog propio y enlazar ese post en el que queríamos comentar. No sólo por esta netiqueta blogger básica que dicta no escribir un comentario mucho más largo que el post original, sino porque si merece una reflexión larga, es mucho más sano alzar el debate, distribuirlo entre blogs.

Por criterio arbitrario (pudo ser cualquier otra longitud), ahora cuando estamos escribiendo un comentario en este blog y sobrepasamos la longitud de 1.000 caracteres aparece automáticamente una cajita discreta que nos recomienda publicar en nuestro blog dejando un enlace a la entrada en cuestión (lo cual a su vez dejará un pingback para trazar la conversación completa, incluyendo tu post en tu blog).

Sí, sé que todo esto suena muy básico. Pero es que hay un conocimiento del medio y de los blogs que muchas personas desconocen, y no está de más repetirlo.

Y sí, sé que en estos tiempos de retuits en que incluso quienes tienen muchos lectores lamentan que en sus blogs no hay comentaristas mientras intentan recuperar el tiempo perdido, recomendar a un comentarista capaz de dejar algo más que un «me gusta tu post» que abandone su comentario y lo publique como un post en su propio blog parece un suicidio, pero no lo es. Es, de hecho, lo que nos permitirá tener una blogosfera que sea de verdad rica, diversa y viva, capaz de articular debates y conversaciones no monotemáticas.

Por supuesto, nada es obligatorio y pueden escribir un comentario de la longitud que deseen: si les aparece esta recomendación pero deciden seguir adelante, su comentario será procesado normalmente (publicado, moderado como cualquier otro) y si tengo algo que aportar, le seguirá mi respuesta. Las recomendaciones como ésta son sólo eso, recomendaciones, pero creo que es harto interesante promover activamente la blogosfera. Y recordar a nuestros lectores que ellos también tienen un blog (la mayoría, de hecho, lo tiene, si bien muchas veces algo abandonado) es, en tiempos de recentralización descafeinante y spammeadora, (casi) revolucionario.

Dice el chiste que 9 de cada 10 piensan que el décimo es tonto. Llevo muchos días sin entrar a Twitter (maravillas de unas navidades en las que el tiempo online iba casi exclusivamente para leer blogs) y al entrar hoy para ver qué se cocía allí dentro he visto que 9 de los 10 tuits más recientes que he recibido eran retuits. No digo que sea la norma, la realidad es que no siempre se agolpan tanto… pero en estos momentos se evidencia una de esas cosas que siempre nos ronda la cabeza: el éxito de Twitter es que elimina la necesidad de escribir un post largo. Incluso parece que mola mucho más cuando ni siquiera tenemos que currarnos 140 letras.

Matthew Proctor:

The fundamental concept behind email blasts is flawed. The same features that make email blasts appealing, their scalability and their one-size-fits-all approach, are the same features that make them horribly ineffective and counterproductive if you’re trying to acquire genuine links.

Ahora cambien email blasts por «tuits programados a la hora del máximo impacto», y genuine links por «verdaderos seguidores/lectores/clientes/tu-eufemismo comprometidos». Piensen en como las herramientas que se impusieron en el post-2.0 lo hicieron porque permitían concentrar la atención y escalarla hasta emular los medios masivos tradicionales. Y habrán matado a otro gatito. O quizá no tenga nada que ver con todo esto y yo estoy conjeturando y la culpa sea de los mayas.

En cualquier caso, qué lejos se ve ahora el hackerismo de principios de siglo.

Bien, a este paso los organizadores de eventos TEDx harán que mi vaticinio ante lo que mucha más gente ha observado quede sin valor. «Se veía venir» dirán todos cuando piensen en esto. Ahora, la reprimenda pública de TEDx a los organizadores de eventos que franquiciaron su marca:

Vetting your speakers is hard work, and can lead to uncomfortable moments. But as TEDx organizers, your audience’s trust is your top priority, over and above any other personal or business relationship that may have brought this speaker to your attention. It is not your audience’s job to figure out if a speaker is offering legitimate science or not. It is your job.

   

(…)

   

We take this seriously. Presenting bad science on the TEDx stage is grounds for revoking your license.

El detonante es la pseudociencia, pero el mensaje está claro: «Estáis jodiendo nuestra marca y con las cosas de comer no se juega. Esto es un aviso.»