Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

De parte de New Yorker:

Varicela y movimiento antivacunas

«Si unes las ronchas se puede leer “mis padres son tontos”».

Para que no todo sea mensaje fácil, un artículo que habla sobre el impacto de las campañas de promoción de vacunación. O mejor dicho, sobre su nulo impacto:

The data indicate that “pro-vaccine messages do not always work as intended and that the effectiveness of those messages may vary depending on parental attitudes toward vaccines.” In fact, there was “little evidence that messages emphasizing the risks of vaccine-preventable diseases were effective in promoting vaccination intent.

Ouch :(

Los meteorólogos y la marmota

Veo este titular y entradilla en la portada de un periódico que no nombraré (y mucho menos enlazaré aquí habida cuenta de que forma parte de AEDE, más información sobre los motivos para este rechazo en la web de Coalición Pro Internet).

Por una parte, éste es el problema de los periódicos: la reiteración en la colección de no-noticias facilonas, consumibles y repetitivas (esta en concreto, cada año es igual). Si la portada de un periódico la podemos construir programando posts en un WordPress que se publiquen a lo largo del año cumpliendo efemérides, la crisis del periodismo no es culpa de la piratería.

Pero no puedo dejar de hacer mención a los meteorólogos mencionados por el periolisto en una clara búsqueda de aval experto (sesgo de autoridad): dicen los meteorólogos que la marmota no ha demostrado talento para predecir el tiempo. Y claro, hay que preguntarse por qué ni los meteorólogos ni el periodista han desarrollado la capacidad de no señalar lo obvio y dedicar su valioso tiempo (y espacio, que cada pixel hay que optimizarlo como si fuera terreno en primera línea de playa) aportando información valiosa.

Y todo esto, claro, me pasa por tonto. ¿Quién me manda a mí abrir la portada de semejante web?

Hace no menos de 2 meses Nuria me comentó acerca de un documental del que yo no había oído nada y que ella planteaba ver esa misma mañana usando Filmin: Ciutat Morta. Unos días después Iván Vilata también comentó al respecto.

Ciutat Morta

Tras eso, la vorágine, la emisión en TV3 y la repercusión de la misma (que de todas formas no apunta a una reapertura del caso, con lo que más allá del valor informativo, no va a pasar de ahí).

El caso es que pude verla ayer y ciertamente es muy descorazonador lo narrado. Esta mañana supimos de los gravísimos tejemanejes de la policía nacional, esta vez en Madrid, y el combo de información no genera ningún tipo de tranquilidad respecto de las fuerzas policiales.

Unos idealizan el mayo del 68 como otros idealizan el anarquismo ibérico pre-1936.

Años de comunitarismo y nefación del poder que, si bien entrañables, resultan en cierto modo utópicos si observamos bien la historia: ambos fueron empequeñecidos y posteriormente sucumbieron ante formas sociales muy organizadas. En el primer caso el comunismo pro-soviético (a veces se olvida que hacia 1939 la guerra ya no podía tener final feliz – obviamente por los muertos – porque no quedaba nada de ese espíritu libertario, el bando republicano ya estaba controlado por ideas comunistas, y no anarquistas. En el segundo, los mismos que en el 68 iban de revolucionarios terminaron siendo políticos, ejecutivos de banca, y en general tomando posiciones en ese sistema (y si es sistema es que hay organización) que ahora tanto critican quienes idealizan ciertos aspectos ácratas los años pre-1936, que desembocaron en un vacío de capacidad de respuesta como el que permitió que las facciones dominantes fueran el comunismo y el fascismo, incluso allí donde eran minoritarias frente a ese anarquismo.

Esto es una reflexión rápida. Puede tener fallos y desde luego está incompleta. To be continued.

Downton Abbey es una serie que hace 5 minutos no conocía y que, leído lo leído, no tengo ningún interés en ver. En The Guardian hay un artículo sobre la misma del que me ha llamado la atención este párrafo:

And let’s not kid ourselves that what we’re broadcasting to the world here is great drama. What we’re actually exporting is nostalgia, an unhealthy obsession with class, and a peculiarly dusty form of conservatism. It turns out that people can’t get enough of these things.

Las negritas son mías. Serie con ambientación de época (ya sabemos el éxito que tienen en todas partes ese tipo de relatos) y en la que se destila nostalgia conservadora por una época dorada (de lo británico, en este caso concreto).

Lo cual me lleva a pensar la obsesión estadounidense por filmar películas y series ambientadas en las décadas de 1930-60 del siglo pasado: ese momento en el que eran líderes absolutos del mundo, más aún tras el final de una segunda guerra mundial que dejó a Europa cubierta de cenizas y a Rusia muy cauta ante la desventaja militar (nota: bomba atómica) adquirida y de la que tardó una larga década en reponerse parcialmente.

Rigor periodístico

La imagen que acompaña a esta entrada es una captura de pantalla de lo que pueden ver ahora en portada de un conocido periódico global (ay, que me LOL) en su edición digital.

Hoy, en el curso de rigor y ética periodística he decidido subrayar el dato verdaderamente importante, ya que el redactor se dejó llevar por la batseñal para periodistas que consiste en proyectar números sin explicarlos para que los profesionales del periodigno los regurgiten sin criterio.