Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Ayer por la mañana me vino a la cabeza una visión habitual. Siempre que tengo un tablet en la mano (sobre todo si es el que tenemos por casa, que es de los de 10″) tengo la sensación de tener en la mano un teléfono grande en lugar de otra cosa. E inequívocamente termino pensando que estoy dentro de una película de Gondry (podría ser un videoclip, pero yo soy más de sus películas que de sus artistas fetiche, con Björk a la cabeza).

La science des rêves

De tal forma no hubo más alternativa que terminar el día viendo The We and the I, una película diferente de Gondry, sin apenas locuras visuales, pero con una trama especialmente bien llevada. Toda una road movie en la que no llegas a salir del autobús, que ya quiero volver a ver.

Acción mutante

Ayer fallecía Álex Angulo y pensando un poco en ello me di cuenta que Acción Mutante se estrenó más cerca del momento en que murió Franco que de hoy.

En mi mente, la muerte de Franco es algo lejanísimo, yo no había nacido así que es una nebulosa. Y Acción Mutante (y Nevermind, y El espíritu del vino, y muchas otras cosas, por extensión) se ven tan lejanos de repente.

Sí, leo demasiado Xkcd.

Overthinking It es uno de esos blogs que no me canso de recomendar pero que tiende a escribir posts más largos de lo que me da tiempo a leer en un rato muerto.

Sin embargo, cuando logro leerlo nunca decepcionan con su gran combinación de humor y seriedad al someter a su intenso escrutinio a temas que, para que negarlo, no merecían tanta atención.

Hoy por ejemplo tienen un hilarante post sobre la idiosincrásica relación entre el rock y los signos de puntuación, en el que hablan incluso de la coma de Oxford (me ha sorprendido que ni la U. de Oxford recomiende su uso, porque yo siempre las uso; vamos, que soy fan de la coma de marras.)

Hoy, desde el departamento de todo-tiene-que-tener-una-bandera, nos llega esta captura de pantalla de un e-commerce cualquiera:

Tienda Siglo XXI Banderas

Aceptaré que pongan banderitas para indicar algunos países, pero ¿Europa ahora equivale a la Unión Europea? Me ha hecho recordar la vaguedad con la que se trata el término Europa. Y sin duda alguna lo mejor es cuando para definir resto del mundo ponemos la bandera de las Naciones Unidas.

Clímax.

Ayer descubrí con sorpresa y disgusto que se ha puesto de moda atar candados, de esos románticos de enamorados, en el puente que cruza el río Guadalmedina a la altura del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga.

Sorpresa porque es la primera vez que lo vi. Por la cantidad de candados que allí había, entre uno y dos cientos en un puente que potencialmente puede dar cobijo a varios miles de estos artefactos, no debe hacer más de unos meses que algún pionero colgó el primero lanzando, conjeturo, la llave al poco caudaloso cauce del mencionado río.

Disgusto porque apenas he visitado ciudad en los últimos años que no se enorgullezca de tener un precioso rincón en el que los enamorados puedan decirle a la eternidad lo mucho que se quieren, o al menos se quisieron en ese día de conjurar candados a promesas.

En todas las ciudades se replica la fórmula y en todas da esa sensación de falsa tradición, a estas alturas nada imaginativa, aunque bastante kitsch.