Ad Astra Errans

Tuve muchos nombres que ya nadie recuerda

Overthinking It es uno de esos blogs que no me canso de recomendar pero que tiende a escribir posts más largos de lo que me da tiempo a leer en un rato muerto.

Sin embargo, cuando logro leerlo nunca decepcionan con su gran combinación de humor y seriedad al someter a su intenso escrutinio a temas que, para que negarlo, no merecían tanta atención.

Hoy por ejemplo tienen un hilarante post sobre la idiosincrásica relación entre el rock y los signos de puntuación, en el que hablan incluso de la coma de Oxford (me ha sorprendido que ni la U. de Oxford recomiende su uso, porque yo siempre las uso; vamos, que soy fan de la coma de marras.)

Hoy, desde el departamento de todo-tiene-que-tener-una-bandera, nos llega esta captura de pantalla de un e-commerce cualquiera:

Tienda Siglo XXI Banderas

Aceptaré que pongan banderitas para indicar algunos países, pero ¿Europa ahora equivale a la Unión Europea? Me ha hecho recordar la vaguedad con la que se trata el término Europa. Y sin duda alguna lo mejor es cuando para definir resto del mundo ponemos la bandera de las Naciones Unidas.

Clímax.

Ayer descubrí con sorpresa y disgusto que se ha puesto de moda atar candados, de esos románticos de enamorados, en el puente que cruza el río Guadalmedina a la altura del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga.

Sorpresa porque es la primera vez que lo vi. Por la cantidad de candados que allí había, entre uno y dos cientos en un puente que potencialmente puede dar cobijo a varios miles de estos artefactos, no debe hacer más de unos meses que algún pionero colgó el primero lanzando, conjeturo, la llave al poco caudaloso cauce del mencionado río.

Disgusto porque apenas he visitado ciudad en los últimos años que no se enorgullezca de tener un precioso rincón en el que los enamorados puedan decirle a la eternidad lo mucho que se quieren, o al menos se quisieron en ese día de conjurar candados a promesas.

En todas las ciudades se replica la fórmula y en todas da esa sensación de falsa tradición, a estas alturas nada imaginativa, aunque bastante kitsch.

Es razonable (incluso de forma intuitiva) pensar que nuestra formación científica afectará a los dibujos que hacemos de neuronas pero, ¿de qué forma afectará? En un artículo publicado en el journal de Wiley Science Education evalúan la cuestión, que llega hasta el blog de InkFish: How Science Education Changes Your Drawing Style?. Atentos a la imagen, que tiene de todo:

Dibujos de neuronas

En unas vemos hasta las vainas de mielina en detalle, y otras parecen elementos de circuitos electrónicos… Parece que sí que afecta.